Esta situación es todo un desafío para el planeta, ya que nuestras costumbres o modelo de consumo es muy insano: gastamos más recursos de los que la Tierra puede reponer de forma natural, y generamos más desperdicios de los que reciclamos o transformamos.
Debido al crecimiento constante de las ciudades, la contaminación está perjudicando la salud de la vida humana y de los ecosistemas.
A medida que aumenta la población mundial se incrementa la competencia por la tierra y el agua para producir alimentos, energía y vivienda.
Necesitamos cambiar nuestro comportamiento para garantizar la disponibilidad de recursos naturales que posibilite la nutrición humana adecuada, de modo que las poblaciones no sufran de hambrunas.