¿Qué tiene de malo la comida rápida?

La razón: tienen exceso de azúcar, sal o grasas saturadas, y en realidad no te alimentan. 

Tu cuerpo sano y fuerte es tu tesoro, te permite caminar, jugar, estudiar, verte lindo y llegar a viejito disfrutando el mundo. 
Si consumes mucha azucar te puede dar diabetes. Si comes mucha sal te da hipertensión, y si comes mucha grasa te engordasCon cualquiera de esas enfermedades, tu vida cambiaría y te la pasarías en el médico o en hospitales, sin poder estar con tus amigos en el colegio.

Diabetes

Es cuando el cuerpo (tu páncreas) no puede producir insulina adecuadamente para entregarla a tus células. En lugar de ello, las concentraciones de azúcar aumentan en la sangre y te enfermas.
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Hipertensión

En cuando tu cuerpo debe esforzarse mucho más para que la sangre fluya en las arterias. Si se acumula en alguna parte se genera un trombo que puede dañar cualquier órgano o tu cerebro.

Obesisdad

Significa tener demasiada grasa corporal. 
Se presenta cuando hay un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas, dando paso a una acumulación anormal o excesiva de grasa.

Cuáles son:

Todo "alimento" que viene precocido para usar en pizzas, hamburguesas y perros calientes; gaseosa, papas fritas; nuggets (patitas o trozos), sopas, pastas y postres en polvo o envasados.

Comerlo hace que tu cerebro libere una sustancia llamada dopamina, la cual genera en el organismo una sensación de bienestar, placer y saciedad.

Estrategias y planes

Obviamente puedes probar estos paquetes y comidas rápidas con tu familia y amigos, pero hazlo como algo muy esporádico y si no hay más opción. Lo importante es que pases momentos agradables, teniendo claridad en tu mente que no estás alimentando tu cuerpo.

En lugar de ello, te invitamos a ver la sección de recetas saludables de esta página e invitar a tus papás a preparar estos pasabocas para enviártelos en la semana. 

 Recetas saludables para llevar en tu lonchera

“Mis papás no siempre lo logran, pero cuando lo hacen me siento muy feliz abriendo mi lonchera en el Colegio”.
Esteban, Bogotá [9 años]
“Entiendo el problema, mi mamá también. Intentamos cuidarnos juntas y nos encanta la cocina”.
Sofia, Bogotá [11 años]
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